El mundo de los cómics en la última década se vio levantado de sus raíces por escritores decididos a favorecer el mercado adulto. Brevemente, y durante los años de la segunda guerra se vieron paquines para adultos, pero estos siempre fueron de carácter caricaturesco o pornográfico.
No fue sino recientemente que el “comic book” evolucionó a la “novela gráfica”. Historias como las de Frank Miller, inspiradas en el film noir, donde los personajes son asesinos y prostitutas; o el universo de imperante anarquía en el que vive Allan Moore fueron la cirugía estética del mundo dominado por Marvel y DC. No dejan de tratar los temas clásicos del género, pero los reinterpretan. Es aquí donde la cuestión del superhéroe ha sido diseccionada hasta su médula y reconstruída para sobrevivir a un público más analítico, más exigente y ciertamente, más adulto.
Donde el arquetípico héroe, de intachable e íntegra moral, evolucionó a un ser humano complicado y con defectos; uno al que difícilmente podríamos tildar de caricatura. Esta necesidad por des-caricaturizar los personajes no se evidencia como una (a lo J.M. Barrie) de permanecer en la infancia, sino como un intento de hacer que esa “infancia” crezca con nosotros. Esto es lo que muy exitosamente ha logrado Christopher Nolan con su interpretación de Ciudad Gótica y los personajes que la habitan, incluyendo al enmascarado y vengador, Batman. Y en su más reciente film, dando por sentada la construcción del personaje principal, Nolan y su hermano Johnathan lograron disfrazar su guión de un thriller psicológico de crimen urbano bajo el manto del superhéroe enmascarado. Brillante.
Felizmente sacaron a Batman del mundo Kitsch en el que vivió por muchos años. Primero en la serie de los 60, donde el diseño y la fotografía parecen haber sido hechos por Andy Wharhol (PUM, POW, KABOOM); depués a manos de Tim Burton que es dueño de la iconografía de personajes mas oscuros y traumados de Hollywood desde Chico Ostra hasta Sweeney Todd; y finalmente a manos de Joel Schumacher (sin comentarios).
Antes de caer en manos de Nolan, sin embargo, paso por las manos de Darren Aronofsky (quien hubiese hecho la versión cinematográfica de “The Dark Knight Returns” de Frank Miller – nada mal…), Los Hermanos Wachowski (Cuyo pitch de su película esta AQUÍ y también estaba basada en una nóvela gráfica de Frank Miller – mmm…) y Joss Whedon (Batman: The Musical?). Pero ninguno de ellos finalmente tomo la franquicia.
Recientemente estrenó la segunda película de la serie de Nolan, y que dio razón de ser a este post: The Dark Knight. Entre los usuarios de IMDB.com, está clasificada como la película #1 de todos los tiempos. Es difícil discutir con ellos, está buenísima. Vayan a verla. ¿Ya la vieron? Vayan a verla denuevo. Especialmente si, como a mi, les gustan las cómicas para gente grande.