
Mi padre es el tipo de persona mayor de 50 que se queja de todos y de todo; entre sus múltiples quejas, uno de los pocos puntos en los que concuerdo con él es que Hollywood ya no tiene imaginación; he hablado de ello tanto aquí como en mi sitio web y con amigos, la forma en que el cine estadounidense se siente cómodo con el prospecto de hacer secuelas, “remakes” y versiones multimillonarias de las cómicas que veíamos en los años 80. No estoy diciendo que todo “remake” y película que se apiada de nuestra nostalgia sea mala (ejemplos más recientes, a mi parecer, son “Transformers” y “TMNT,” entre otras) pero estoy de acuerdo con mi padre debido a la sencilla razón que cuando uno tiene los recursos para contar historias de esta manera, es muy fácil elaborar algo ya creado y reinterpretarlo. La originalidad puede parecer una tarea fácil, pero no lo es. Por eso es que el verdadero cinéfilo debe celebrar cada vez que encuentra una cinta que le da esa sensación de lo inesperado e inspirar emociones fuertes en él. Como Hollywood gana dinero dándole al público lo que quiere, sin embargo, hay una sequía de originalidad.
Pero de vez en cuando llegan unas películas provenientes de Hollywood, un puñado al año, que le dan esperanza al amante del cine. Cuando uno busca bien, se pueden encontrar historias increíbles en celuloide. Un ejemplo de esto es “Running Scared.” Leer mas »