
La imprenta y compañía multimedia Marvel Comics recientemente anunció que haría una secuela de la película “HULK,” dirigida por Ang Lee. La segunda parte, llamada “El Increíble Hulk,” saldrá en el 2008 y será dirigida por Louis Leterrier (“La Bestia,” “El Transportador 2”), con Edward Norton (“Fight Club,” “American History X”) reemplazando a Eric Bana como Bruce Banner. Hasta ahora han reemplazado de la misma manera al personaje de Betty Ross (originalmente Jennifer Connely, ahora Liv Tyler) y el de su padre, el General “Thunderbolt” Ross (originalmente Sam Elliot, ahora William Hurt). El productor y CEO de Marvel Avi Arad quiere reiniciar la saga de uno de los personajes más interesantes (y despreciados) del mundo del comic para que sea un monstruo haciendo lo que el público quería de la adaptación del 2003: ira, explosiones y mucha destrucción.
Lo interesante del asunto es que con todos estos reportajes de casting, tanto Avi Arad como los demás productores de la cinta han despreciado el film de Ang Lee públicamente, llegando al punto de decir sin pelos en la boca que la película es mala y fue un grave error por parte de todos los que la financiaron. Pues me cago en la mierda. Esta es la nueva técnica de los departamentos de mercadeo para hacerle borrón y cuenta nueva a las secuelas percibidas como “malas” por la mayoría del público… como dice el dicho, si no puedes con ellos… úneteles.
“Hulk,” a pesar de sus problemas de enfoque en cuanto la trama, es una de las cintas más originales estéticamente de los últimos 15 años. Optando por crear a Hulk 100% por computadora e innovar en el campo de edición para crear una visión totalmente original y más fiel al género del comic que “Sin City,” uno de los ejemplos más vivos en cuanto a adaptación de material, Ang Lee orquestó una cinta que es un deleite para cualquier fan de la magia del cine. Los problemas en la historia son considerables en ciertas partes, pero en mi opinión no es una mala película de ninguna manera. Pero claro, como es el caso de muchas cintas que fueron malinterpretadas y decepcionaron al público que esperaba una cosa cuando la cinta les dio otra (“Blade Runner” y “Donnie Darko” me vienen a la mente… el ejemplo más reciente de esto es “The Fountain”), la gente le teme a lo que no entiende, y como resultado fue tildada de mala. Esta percepción eventualmente hizo que la cinta fuera un fracaso en la taquilla… y usualmente cuando una película no le va bien en la taquilla, las posibilidades de una secuela no pintan bien.
El razonamiento es lógico: “La película no nos dio plata. Significa que la gente no la fue a ver porque es mala. Para qué voy a invertir en la parte 2 de una película que fue una porquería en la taquilla? Tengo que pagar la mensualidad del Maseratti… Qué va, vamos a hacer Shrek 4.”
Esa mentalidad murió en el 2007. Parece que la solución para poder hacer secuelas de películas que les fue mal en la taquilla es cagarse en la tumba de las primeras partes. No solo son los productores de “El Increíble Hulk” haciendo esto, si no también los productores (y el DIRECTOR) de la serie de “Ocean’s Eleven.” La 1ra parte, en sí un remake de la original de 1960 con Frank Sinatra, Dean Martin y los demás miembros del “rat pack,” fue y sigue siendo una de las películas más populares de los últimos tiempos; claro que irían a hacer una segunda parte, dirigida por el maestro Steven Soderbergh y el elenco estelar de excelentes actores que tuvo la primera. Con la mentalidad de un grupo de amigos que querían divertirse, Brad Pitt, Matt Damon, George Clooney, Soderbergh y los demás se fueron a Europa para filmar “Ocean’s Twelve” en el 2004. Lleno de referencias que solo los actores en pantalla entendían y un aire de hermetismo que convertía al público en voyeurs del mundo de estos ladrones profesionales, a nadie le gustó. Bueno, a nadie excepto a mí y a un par más.
Recientemente salieron comentarios de los realizadores de ambas cintas. Parece que ni a los actores ni al director les gustó “Ocean’s Twelve;” los comentarios vienen a la luz del estreno de la 3ra parte de la trilogía de Ocean, “Ocean’s Thirteen.” La tercera es supuestamente más a la par de la 1ra parte, ignorando totalmente a la segunda porque, como el público así lo dijo, aparentemente es mala. Ocurrencias como estas son las que me ponen triste por el panorama actual del cine Americano. Una cosa es que los productores de una película digan que la cinta que produjeron es mala para así lavarle el cerebro al público y hacer que quieran ver la nueva secuela… que el mismo director lo diga es algo totalmente diferente.
En los Estados Unidos (al igual que en el resto del mundo), el público es el que a fin de cuentas decide qué sale y qué no, pagando por su boleto. Que uno quiera ver mierda o no es su prerrogativa, pero un artista tiene que sentirse orgulloso de todo lo que hace sin importar lo que el público opine. Ahora que existe esta nueva moda, sin embargo, no solo veremos menos creatividad en el cine que vemos, sino que también veremos a cineastas unirse al público para así despreciar sus obras anteriores cuando venga al caso.