Smokin’ Aces

Smokin’ Aces

Me puedo imaginar al director de “Smokin’ Aces” Joe Carnahan sentado en su oficina de Los Angeles, circa 2004. Con el éxito que vino como resultado de “Narc,” su última película realizada en el 2002, se vio con la oportunidad de dirigir la tercera entrega de Mision Imposible 3, con Tom Cruise. Para hacer el cuento corto, Carnahan llegó a un pelo de empezar a filmar cuando el chaparro Mesías de la cientologia lo sacó abruptamente del proyecto para dar lugar a lo que pudimos ver el año pasado en los cines. La pre-producción de “M:I 3” fue muy comentada, y dejó a Carnahan exhausto y desilusionado con la maquinaria cinematográfica de Hollywood. Qué hacer cuando uno se siente sobresaturado y con ganas de expresarse libremente? Pues hacer lo que a uno le gusta, y Joe Carnahan hizo exactamente eso con su nueva película, “Smokin’ Aces.”

La trama es ridículamente familiar si se es fanático de las películas de Tarantino o Guy Richie: Buddy “Aces” Israel es uno de los cabecillas de la “Cosa Nostra” en Estados Unidos. Cuando su rival, en su lecho de muerte, pone una recompensa para que lo asesinen, Buddy decide que se va a entregar al FBI, dándoles toda la información que necesitan para desmantelar la mafia a nivel nacional, a cambio de protección.

Naturalmente, todo mundo y su abuela se entera de esto, y por medio del destino un grupo disparejo de matones, sociopatas, asesinos a sueldo, agentes federales y ex-policías convergen en un hotel de Lake Tahoe, Nevada… donde Buddy Israel reside, en el penthouse del mismo. Acción, violencia, sangre, balas (muchas balas), una que otra teta y Alicia Keys en shorts chuchones componen la trama esta cinta, una que mientras no tiene mucha sustancia o argumento que digamos, tiene todos los elementos de una película divertida y cargada de adrenalina.

Todos los personajes de la cinta (y hablo en serio cuando digo que todos) son básicamente caricaturas; muchos son los tipos de personajes que fácilmente podrían ser encontrados en un comic. El ejemplo primario de esto es definitivamente la inclusión de los Tremor Brothers, tres hermanos provenientes de padres diferentes que son lo peor que pudo haber salido del sur Estadounidense. Fanáticos del nihilismo, sociopatas, neo-nazis altamente peligrosos que cargan machetes, morteros, sierras eléctricas y ametralladoras con cero dudas a la hora de halar el gatillo, los Tremors son solo 3 de la docena de matones buscando cobrar la recompensa de 1 millón de dólares por llevarle a Primo Sparazza el corazón de su Némesis, Buddy “Aces” Israel.

Alicia Keys hace el papel de Georgia, una asesina a sueldo que junto a su compañera de “trabajo” Sharice (Taraji P. Henson) y su rifle calibre .50 van al hotel en busca de Aces. Hay más asesinos dando vueltas tratando de llegar al último piso, que está cerrado al público y repleto de guardias con armas de alto calibre: Pascale Acosta (Nestor Carbonell), Lazlo Soot (Tommy Flanagan) y El “Swede” (Vladimir Kulich) llegan bajo sus propios medios a intentar llegar al penthouse. Además, hay 3 ex-policías caza-recompensas contratados por Sparazza para traer a Buddy Israel, interpretados por el desaparecido Ben Affleck (de las películas de Kevin Smith, un par de Michael Bay, “Daredevil”), Peter Berg (director de “The Rundown” y “The Kingdom,” actor en películas como “Collateral,” “Great White Hype,” entre otras) y Martin Henderson (una sola palabra: “TORQUE”). Finalmente, el FBI es representado por Ryan Reynolds (“Van Wilder,” lo único salvable de “Blade: Trinity”) y Ray Liotta (quien colaboró con Carnahan en su ultima cinta “Narc”), dos compañeros de hace años que son asignados para recoger a Israel y llevarlo a Washington para que testifique.

Después de la introducción de los personajes, hecho en el estilo patentado por películas como “Snatch,” el diálogo inspirado por Tarantino pasa a ser un elemento de exposición para así unir las vidas de estos degenerados en Tahoe, todos con un solo objetivo: Buddy “Aces” Israel. La trama toma sus giros “inesperados” y discusiones sacadas de una de las miles de películas imitadoras de “Pulp Fiction” que salieron poco después del ’94, para así llegar a un explosivo tercer acto.

“Smokin’ Aces” no trae nada nuevo al ruedo, y será recordada como una película entretenida que canaliza a Tarantino vía un proxy de Guy Ritchie, ajustado para que sea inherentemente americana con el uso de la estética visual que identifica la visión cinematográfica de Carnahan. A resumidas cuentas, es una película que cualquier fan de películas de gangsters, acción y elencos espectaculares apreciará. No es recomendada para aquellas personas buscando sustancia y argumentos sólidos en las cintas que ve, ya que esta no tiene nada de ambas.

Pero sí tiene a Alicia Keys en shorts chuchones.

Aunque ya está siendo anunciada en los cines Panameños, todos aquellos curiosos pueden adquirirla en DVD tanto en línea como en tiendas de DVD de la localidad. Yo la compre y no me arrepiento, porque es el tipo de película perfecto para cuando llego a la casa de un largo día de trabajo y no tengo ganas de pensar en nada, si no simplemente divertirme.





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