
Un día de verano de 1984 dos amigos (y artistas de la escena independiente del comic) tomaron lápiz y papel para así desahogarse a costa de los títulos más populares de su época: Daredevil: El Hombre Sin Miedo y Nuevos Mutantes de la casa Marvel, Cerberus de Dave Sim y Ronin de Frank Miller. Llevando su sátira al nivel más absurdo posible, los dos artistas recogieron todo el dinero que pudieron y, con la ayuda de un préstamo de parte del tío de uno de ellos, Kevin Eastman y Peter Laird publicaron la primera edición de “Las Tortugas Ninja Adolescentes Mutantes.”
El tiraje se vendió instantáneamente, y fue en ese momento que los creadores se dieron cuenta que la historia de 4 tortugas alteradas genéticamente por una sustancia desconocida en un alcantarillado llegaría a ser no solo uno de los iconos de los años 80, sino un fenómeno cultural de proporciones épicas que no solo llevó el concepto de “la cómica vende el juguete, mientras que el juguete vende la cómica” a niveles ridículos sino que también le abrió las puertas a todo artista y su mamá para que lograra publicar su producción independiente sin los problemas con los que se topaban antes de este suceso. La popularidad de las Tortugas Ninja lograda por la cómica, sin embargo, fue un arma de doble filo; es cierto que las Tortugas Ninja iniciaron una revolución en el sector independiente de los comics, trayendo el género a las masas comerciales, pero con ello vino un precio muy alto.
La cómica diluía de sobremanera el tono original del comic para así hacerlo más mercadeable a la demográfica joven. Como resultado, no solo se perdió la violencia, comentario social y tono adulto de la historia original, sino que rápidamente el mundo fue invadido por las Tortugas Ninja, versión cómica. Juguetes, cereales, artículos para la escuela, de cocina, juegos de mesa, espectáculos para niños en parques de diversiones, libros para colorear, y hasta 3 películas salieron de la tortumanía. Todo lo que sube tiene que bajar, y una vez que se abusó de la imagen de los reptiles mutantes vino la siguiente moda,… y las tortugas fueron dejadas atrás.
Recientemente (2003), después de casi 10 años de publicar el comic sin el alboroto de los medios y así creando uno de los títulos más diversos en todo el mundo de la novela gráfica, hubo una resucitación de la franquicia con una nueva cómica, esta vez con los creadores originales al mando y con un enfoque más serio, al igual que la política de mantenerse fiel al material original. Como resultado, la nueva serie de las Tortugas Ninja Adolescentes Mutantes acaparó la atención de tanto la generación que creció con ellos en los años 80 como el público joven que espera mucho más de su entretenimiento que yo cuando era niño. Usando la popularidad renovada, el estudio Imagi, radicado en Hong Kong, produjo la 4ta película de la saga, llamada simplemente “TMNT.”
Expuse la historia de las Tortugas porque esta película, ya en cartelera, no lo hará: “TMNT” asume que su audiencia ya está familiarizada con el origen de estos 4 hermanos y su padre/sensei que resulta ser rata, y por esa razón no se toma el tiempo de hacer introducciones concierne a los personajes principales. Haciendo referencias a las 3 películas que la precedieron pero sin aferrarse a ellas, esta cinta comienza con un equipo que se ha separado con el pasar del tiempo. Leonardo, el centro espiritual del grupo, se encuentra en las junglas de Sudamérica, entrenando para ser un mejor líder. Rafael, el renegado, no le sienta bien la decisión de su hermano y se ha dado a la vida vagabunda. Mientras tanto, los otros dos hermanos han conseguido trabajos, con todo y que no pueden ser vistos por la sociedad: Donatello, el cerebro, trabaja desde su casa desempeñándose en lo que solo él podría hacer y Michelangelo, el fiestero, trabajando como… ehh, lo que solo él podría hacer. Abril O’Neil dejó de ser reportera/asistente para tomar trabajos más peligrosos usando a Lara Croft como modelo a seguir, y Shredder ha muerto. Los únicos que no han cambiado son Splinter, el padre adoptivo de los hermanos y Casey Jones, el novio de Abril y aparentemente el único justiciero que le da la cara al hampa que ha tomado la ciudad de Nueva York de rehén… bueno, él y el misterioso NightWatcher.
El destino (y una nueva amenaza) reúne a Leonardo con su familia para así regresar a los buenos tiempos de las Tortugas Ninja. Un empresario quiere recoger a sus “generales” de piedra y así dominar al mundo… solo las tortugas, con la ayuda de sus amigos, pueden detenerlo, pero primero tienen que resolver sus diferencias y trabajar como equipo una vez más…
Cualquier persona mayor de 20 que esté en contacto con su niño interno se verá inundado por la nostalgia. Hay algo muy gratificante en ver a las tortugas en acción nuevamente, y en lo personal hubo muchos momentos en los que soltaba una risa idiota por los detalles que tiene la película. La tensión entre Leonardo y Rafael, Donatello peleando con su “Bo” y hasta las veces que Michelangelo dice “cowabunga,” un frase totalmente estúpida ahora que lo pienso bien, me tenían tan pendiente como al niño de 10 años que le acaban de dar el juguete más espectacular de la historia.
En los aspectos técnicos del estudio Imagi superaron expectativas; la decisión de hacer esta cuarta parte de la saga en animación por computadora fue muy acertada, especialmente con el estudio situado en Hong Kong al mando. Habrán escenas (automáticamente pienso en una escena clave de la película que da lugar en el techo de un edificio mientras llueve, con dos personajes que se tienen ganas de partir en pedazos desde que se re-encontraron al principio de la película) que son simplemente asombrosas, y los detalles en las tortugas fueron trabajadas hasta el cansancio. Sin embargo, los personajes mantienen un aire de cómica que combina muy bien con el ambiente que se plantea, dando lugar a mucha acción y aventura con todos los elementos que uno puede esperar de las películas taquilleras de hoy en día.
Aunque sigue siendo un comercial para vender juguetes disfrazado de película animada (una cuña que funcionó al 100% ya que los diseños de los personajes, y especialmente de los generales de piedra, son excelentes. Ya me veo comprando la línea entera) y te deja con la sensación de que es el primer episodio de una nueva serie de las Tortugas Ninja, “TMNT” es altamente recomendada para todo niño que creció en los 80´s y lleva los recuerdos de su infancia bajo el hombro.
Ahh… y para bien o para mal, no hay Vanilla Ice en esta película.