
Yo particularmente, estaba esperando esta pelicula como se espera cualquier pelicula de Robin Williams. La crítica no ha sido amable en esta ocasión, dándole un promedio de 40% de aceptacion en RT (Entiéndase que el despellejamiento ha sido con el libreto y la dirección, Robin Williams está a salvo).
Robert Ebert le da una buena critica a la pelicula, en contra de la corriente, y la opinión de Robert Ebert sigue siendo importante.
La historia es mas o menos la siguiente: En el futuro los momentos importantes de tu vida, se pueden guardar en algun medio magnético y el dia de tu funeral pasan un infomercial que celebra tu vida y quien fuiste. Por supuesto que debes ser vendido como un buen producto. El editor de los recuerdos de los hoy difuntos es Robin Williams. Toda la pelicula es una reflexión moral de la privacidad de nuestra memoria.
La pelicula dura una hora y cuarenta y cinco minutos.
MAGISTRAL ACTUACIONDE ROBIM WILLIAMS
el libreto y screenplay podrian ser algo mejores, pero igual bastante agradable de ver.
“The Final Cut” es una de aquellas películas que uno ve con cierta aprehensión, un tema excesivamente delicado (la muerte) que te cuestiona escena tras escena y que te obliga extrañamente a disfrutar de este filme, cuyo género es confuso pero que etiquetaríamos de thriller sicológico.
A pesar de la pasiva actuación de Robin Williams (ya repetida en “One Hour Photo”) “The Final Cut” avanza sin mayor complicación evocando un futuro en el que nuestros recuerdos quedarían registrados en un implante que nuestros padres decidirían tendríamos y del que nos enteraríamos fatídicamente a los 21 años. Esto sin duda cambiaría el destino de algunos pero sería la desdicha vigilada de otros tantos.
Mira Sorvino y Jim Caviezel (Jesús en La Pasión de Cristo) complementan pero no le dan vida a esta película que precisamente trata todo lo contrario.
Una premisa interesante en la que nuestros más sádicos recuerdos y aventuras son editados para el deleite post-morten de nuestra familia, “The Final Cut” recicla un destino que no vemos llegar y que honestamente por nuestra sanidad mental, no debemos experimentar.